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Dinero de Monopoly: la ilusión de ser millonario en el papel

3 min de lectura

Justo después de cerrar una ronda de inversión en una de mis empresas anteriores, yo era técnicamente un millonario de papel porque la valuación y mi porcentaje daban como resultado un número impresionante de siete dígitos. Pero la realidad era que estaba completamente quebrado, buscando como pagar la renta y revisando con estrés mi cuenta de banco antes de comprar lo básico en el súper.

Absolutamente nadie habla de esta parte tan deprimente del ecosistema emprendedor porque todos prefieren celebrar las valuaciones infladas y las rondas millonarias que alimentan el ego. Lo que no se vuelve viral es la parte fea, que es que la mayoría de los founders que tienen una riqueza significativa en el papel tienen casi cero liquidez real, no pueden vender sus acciones, no pueden pedir prestado contra ellas y viven en una situación estúpida donde son simultáneamente ricos y pobres.

La desconexión total

Así es como funciona esta trampa tóxica: levantas dinero a una valuación de veinte millones, eres dueño del cuarenta por ciento de la empresa y felicidades, vales ocho millones de dólares en el papel. Tu familia está impresionada y tus notificaciones de LinkedIn están explotando con gente que quiere algo de ti, pero la realidad es que no puedes ni siquiera dar el enganche para una casa normal.

No puedes porque esas acciones no son líquidas y no hay un mercado público para ellas, especialmente en LATAM donde la liquidez es casi inexistente y cada transferencia de acciones se convierte en un ejercicio legal y fiscal increíblemente complejo. Tus inversionistas seguramente tienen derechos de preferencia y restricciones que hacen que vender acciones sea casi imposible sin su consentimiento explícito, y tu junta directiva probablemente nunca aprobaría que te salgas del barco tan temprano.

El costo psicológico

Esta brecha entre lo que todo el mundo piensa que tienes y lo que realmente puedes gastar crea una ansiedad constante que la mayoría de los founders nunca admiten en voz alta. He visto a founders increíblemente brillantes tomar decisiones de negocio terribles solo porque necesitaban desesperadamente que la empresa tuviera éxito no solo profesionalmente, sino personalmente para poder pagar sus deudas.

Todo su futuro financiero, desde su retiro hasta la educación de sus hijos, estaba amarrado a acciones ilíquidas, lo cual es una presión enorme que se suma a la carga ya de por sí pesada de manejar una startup caótica. Algunos toman préstamos riesgosos contra sus acciones o aceptan trabajos secundarios que los distraen, pero ninguna de estas es una buena opción cuando estás tratando de construir algo grande.

Valor real vs. Valor capturado

Hay una diferencia crítica que la mayoría de los founders primerizos ignoran: construir valor no es lo mismo que capturar valor. Puedes construir una empresa que valga cincuenta millones de dólares, pero si no puedes convertir esa propiedad en efectivo a través de una venta, una salida a bolsa o una transacción secundaria, no tienes riqueza real, solo tienes un puntaje en un tablero que puede o no traducirse en dinero real algún día.

Los founders que han hecho esto con éxito planearon su liquidez desde el principio y negociaron derechos de ventas secundarias en las rondas de inversión cuando todavía tenían palanca. No confundieron su valuación en el papel con su patrimonio neto personal y tomaron decisiones financieras basadas en el efectivo real que tenían en el banco, no en los números bonitos del cap table que solo sirven para impresionar a gente que no entiende el juego.

Tu equity puede valer millones o puede valer absolutamente nada, pero hasta que no haya efectivo real en tu cuenta de banco, es simplemente dinero de Monopoly, y el dinero de Monopoly nunca ha servido para pagar la renta.